Vivo, en esta etapa,
encerrando los recuerdos detrás de la pared
mientras camino ciega por el presente,
sin rumbo ni meta.
Vivo, desde hace tiempo,
con el paso oscuro y con la mente en blanco
renunciando a las esperanzas,
muriéndome de apoco.
Vivo, a puras penas,
con la mascara bien puesta y la sonrisa dibujada,
deseando que la pared no sea rota
para no caer en pedazos.